Ejercicio de fútbol: 3×3 ocupar espacios libres

Crear, ocupar y aprovechar los espacios libres, proporciona una serie de desequilibrios en el equipo rival que pueden ser aprovechados durante el tiempo de partido. Un equipo que trabaje este principio del juego es propenso a tener un buen manejo de gran cantidad de principios ofensivos.

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¿Cuándo se creó el primer equipo femenino de Fútbol?

Si bien los antecedentes más antiguos  que nos llegan hasta hoy, acerca del juego de futbol entre las mujeres nos sitúan en la Dinastía Hans, su juego era una variante muy antigua de este deporte al cual le llamaban Tsu Chu (patear el balón con los pies) y  también en Japón, encontramos el Kemari.

Aunque no es sino  a finales del  XIX, en 1892, que se reporta el primer partido de fútbol femenino bajo las reglas de la asociación de Fútbol en la ciudad de Glasgow, Escocia.

Nettie Honeyball

En 1894,  Nettie Honeyball,  una activista por los derechos de la mujer cuya intención fue demostrar la capacidad de independencia y de empoderamiento en la sociedad de las mujeres,  publica un aviso en la prensa Daily Graphic para reunir a un grupo de mujeres para formar el British Ladies Football Club, consiguiendo adherirse unas 30 jóvenes.

Para ello, persuade a J.W Julian, jugador del Tottenham Hotspur para entrenarlas dos veces por semana en un parque cerca del Hipódromo de Hornsey.

En Febrero de 1895 Miss Nettie Honeyball ofrece una entrevista a Daily Sketch, donde explica sus razones por la cual ha creado este club de Fútbol: 

 “Yo fundé la Asociación a finales del año pasado con el fin de probar y demostrar al mundo que la mujer no es una criatura inútil y ornamental como el hombre la ha representado. Debo confesar, mis convicciones en todos los asuntos en donde los sexos están tan ampliamente divididos, están todos en el lado de la emancipación y espero con interés  el momento en que las damas se sienten en el Parlamento y tener una voz en la dirección de los asuntos especialmente en aquellos que más les preocupan”

El primer partido oficial fue en Crouch End, en Londres el 23 de Marzo de 1895. Se organizaron en dos grupos: representando el Norte (indumentaria roja) cuya capitana fue la propia Nettie Honeyball, contra el equipo del Sur de Londres (azul oscuro y claro) resultando ganador el equipo Norte (North Team) por 7 a 1.

Equipo del Norte

Si bien, la prensa no fue muy condescendiente con el partido y con los equipos femeninos, llenos de críticas, es cierto que las damas continuaron su trayectoria. El siguiente partido fue para recaudar fondos para organizaciones médicas benéficas locales, el 6 de Abril de 1895, en Preston Park, en Brighton. Esta vez, el Sur ganaría al Norte por 8 a 3.

Equipo del sur

Tras sus varios encuentros  en diferentes ciudades y con bastante seguidores, su intento de popularizar el fútbol femenino fue desgastándose, muy probablemente,  por una sociedad  que todavía no  estaba preparada para tomar en serio  a la figura femenina en este deporte ni en muchos aspectos de la vida social.

No será sino, después de la primera guerra mundial, cuando vuelve a tomar relevancia el fútbol femenino, con el Dick, Kerr´s Ladies en Preston, Inglaterra.

Redactado por: Perla Rodríguez

La clave es el Colectivo

A menudo y en la gran mayoría de equipos, vemos resaltadas en demasía las funciones y características de muchos jugadores, encasillándolos desde que se ponen a las órdenes del míster y en muchas ocasiones antes de haber desempeñado siquiera su juego. Tratamos a los jugadores como piezas de un sistema de engranajes, y no es del todo cierto.

Siempre estamos escuchando hablar de que si el “medio defensivo”, “medio organizador”… es verdad que cada futbolista presenta una serie de características y sería de locos no explotarlas pero, ¿No coartamos en muchas ocasiones la libertad y las posibilidades de los jugadores sin más condicionantes que las cualidades que se les presuponen? Mi respuesta, un sí rotundo. Muchas veces hemos visto el ejemplo de jugadores que llegan a equipos a cumplir una función en la que destacaban en su equipo anterior y sin embargo en este no salen las cosas como preveíamos, y esto es porque el desempeño de un jugador depende del contexto en el que se le introduce. Un ejemplo claro de cómo cambia un jugador en diferente contexto,  es Khedira, jugador que en el R. Madrid es visto en multitud de ocasiones como un medio “Defensivo”, gris y al que se le achaca de tener poco que decir en 3/4 de campo, y sin embargo con la selección Alemana (por las diferencias de jugo de ambos equipos), lo vemos jugar más adelantado, incorporándose al ataque con asiduidad e inteligencia e incluso finalizando muchas jugadas. La variedad  que hay en el tipo de contexto que rodea al futbolista, da variedad a sus acciones, por eso, un buen entrenador debe tender a desarrollar esa capacidad de creatividad e improvisación en sus futbolistas en vez de coartar y limitar sus actuaciones.

Actualmente, esta instaurada una forma de ver el fútbol en el que los futbolistas se complementan desde su contrariedad. Con esto quiero decir que a un pivote defensivo, le suele acompañar un medio creativo, a un central con poca salida del balón y que domina por ejemplo totalmente el juego aéreo, le acompaña otro capaz de iniciar el juego con inteligencia y fluidez…  quizá esta sea la rareza de este deporte, ya que en muchas ocasiones primamos la “no construcción” del equipo contrario a la “construcción” por nuestra propia parte, sea cual sea nuestro modelo, y con ello desechamos jugadores que quizá simple y llanamente por su poder de asociación, cumplirían funciones que a priori no les eran atribuidas de mejor forma que otros a los que se les presuponen, mejorando de este modo el equipo de forma colectiva. 

Esta es la moda de los bajitos con la Selección Española, donde vemos como jugadores con un modelo reconocible y con gran libertad dentro del campo, pasan por encima de equipos que a priori deberían ser superiores en muchas de las facetas del juego. Esto por supuesto que está trabajado, pero desde el colectivo.

La fuerza del conjunto otorga el poderío máximo en este deporte, ya que involucrando a todos los jugadores en el modelo y en la forma en la que cada uno lo tienen que hacer, aunque parezca contradictorio, se les está otorgando libertad.

Esta libertad es en sí, la búsqueda del engaño al adversario. Los Iniesta, Silva y compañía residen su éxito en ese engaño ( anticipación a los movimientos contrarios con los propios, como consecuencia de una gran interpretación del contexto), y en un modelo de juego bien definido y donde se condicionan de forma recíproca. Por todo ello, parece inútil pensar que hay que buscar un jugador que pueda compensar ese “exceso” de libertad de algunos jugadores, cuando más bien lo que habría que buscar son jugadores que ayuden a que se den las  condiciones para que esa creatividad se desarrolle y aparezca el mayor número de veces (Busquets).

Con todo esto, quiero decir que todo en lo que se debe basar el fútbol es claramente colectivo, aunque en tus filas esté el mejor jugador del mundo. El colectivo tapa las carencias y resalta las virtudes de sus jugadores, haciendo de este modo que la clave no sea la compensación por cualidades opuestas, sino formar un equipo compensado donde la complementariedad de sus integrantes, sea la base del modelo. De nada sirven los mejores jugadores del mundo en sus posiciones, si cada uno juega a una cosa diferente. 

Redactado por: Roberto Arias

Ejercicio de fútbol: 6×6+2 desmarque de apoyo

En un deporte de equipo como este que nos ocupa, hay que darle la importancia necesaria a la ayuda al compañero, al apoyo. Algunos jugadores no suelen entender que realizar un desmarque para apoyar y crear espacios para otro compañero es una manera de ayudar al equipo.

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