Ejercicio de fútbol: 5×5 y 5 en transición

Desde el comienzo, en numerosas ocasiones hemos hablado de las transiciones, tanto de defensa-ataque como de ataque-defensa. Y es que estas transiciones no es más que entrenar la forma que tiene el equipo de reorganizarse para afrontar la fase ofensiva o defensiva. Hoy se expone una tarea para el entrenamiento de este tipo de acciones, y más concretamente de la fase ataque-defensa, aunque por complementación se entrene la otra.

Ejercicio de fútbol: Rondo 3×1

Los rondos son ejercicios desarrollados sobre una superficie determinada donde unos jugadores (poseedores) colocados en la periferia en posiciones fijas o zonas deben de conservar el balón (generalmente en superioridad numérica) ante otros jugadores (recuperadores) que intentan interceptar el balón. Se pueden incluir otros elementos como comodines que amplíen las posibilidades del rondo. En el ejercicio que se presenta a continuación se juega un rondo 3×1. Uno de los lados del cuadrado estará libre obligando a que sea ocupado si el del lado contiguo tiene la posesión del balón. Con este rondo se mejorará la creación de las líneas de pase y apoyos.

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Ejercicio de fútbol: 11×11 iniciando en largo

En un partido de fútbol, no siempre se puede iniciar el juego en corto, y hay que hacerlo sacando de meta en largo. Para ganar efectividad en este tipo de acciones, es importante establecer una buena disposición que permita coger la segunda jugada, las caídas. Para el entrenamiento de este tipo de acción, se propone el siguiente ejercicio.

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Ejercicio de fútbol: 3×3+2 comodines en 2 subespacios

Cuando un equipo está realizando un ataque por una zona del campo y el equipo adversario ya ha basculado hacia esa zona, llega un momento en el que ya no tiene superioridad numérica. Para ello, es necesario cambiar la orientación del juego. Con la siguiente tarea se pretende buscar el cambio de zona de ataque constantemente no dando tiempo al adversario a que llegue a la igualdad o superioridad numérica.

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Ejercicio de fútbol: 3×3+3

Presión a un jugador adversario
Si nos fijamos en el juego del FC Barcelona y más concretamente en el momento de la pérdida de posesión del balón, se podrá apreciar la intensidad con la que los jugadores realizan presión al poseedor del balón. Pero no solo la presión, sino también como tapan líneas de pase y reducen espacios, provocando finalmente la pérdida de balón del adversario. Hoy se plantea una tarea para el entrenamiento de esa primera presión tras pérdida.

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Ejercicio de fútbol: 3×2 en contraataque

Con relativa frecuencia, se dan en el partido situaciones de superioridad numérica que los jugadores no llegan a resolver, bien por fallos propios o por acierto de las defensas. Para aumentar el porcentaje de acierto, es necesario que los jugadores tengan un bagaje motriz considerable en este tipo de acción y que exista compenetración entre los que participen en la acción. Una tarea para mejorar este tipo de situaciones es la que se expone a continuación.

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Ejercicio de fútbol: 11×11 con transiciones

En numerosas ocasiones se ha comentado la importancia de la velocidad de transición en el juego. Hoy, se presenta una tarea con la que se pretende entrenar esto. Tras una recuperación, llegar a la zona de finalización lo antes posible, aprovechando el desorden táctico del rival. En ella participan todos los jugadores.

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Artículo. Confeccionando un equipo

Hace algún tiempo recibimos la petición de Julio de las Heras, sobre la publicación de un artículo acerca de la confección de una plantilla en equipos semiprofesionales, en los que no se contaba con grandes medios de observación. Pero más concretamente, qué hace decantarse por un jugador o por otro. Agradecer a Julio su inquietud y esperemos que el artículo sea del agrado de los lectores.

CONFECCIONANDO UN EQUIPO…

Cuando uno llega a un club de la categoría 2ªB o 3ª en España por primera vez, y no conoce nada acerca de él, ha de informarse sobre todo lo que acontece. Historia, entorno, recursos humanos, instalaciones, económicos y materiales,… son algunos de los puntos que el entrenador ha de saber. Esto permite establecer unos patrones de actuación desde primera hora.

En los equipos que militan en estas categorías, se dispone de un presupuesto no muy alto, que suele rondar entre los 100.000€ y los 400.000 € (salvo casos muy concretos en los que ni siquiera se alcanzan esas cantidades). Por lo que antes de nada hay que intentar buscar jugadores que se adapten a ese presupuesto. Lo primero que ha de plantearse el entrenador es qué va a fichar. Pero… ¿puedo fichar lo que desee?¿He de adaptarme a los medios que pone el club?¿El club ya tiene una plantilla definida y hay que reforzarla?¿Me condiciona mi campo el modo de jugar? Por tanto, como se dijo al principio, el entrenador debe conocerlo todo. Está claro que si el campo en el que voy a disputar mis partidos como local tiene unas dimensiones de 95×50 metros (dimensiones muy reducidas), el equipo tendrá muy difícil realizar un juego elaborado. Por tanto, debe buscar jugadores que destaquen en el juego aéreo, rápidos para coger las caídas y que desplacen bien en largo para poder jugar directo. Si por el contrario, las medidas del terreno de juego son de 105×65 metros, se podrá realizar un juego combinativo y el perfil de futbolista será totalmente distinto al anterior.

¿Y si tengo dos jugadores similares?¿Por cuál me decanto? El entrenador ha de ser capaz de recabar información de distintos medios y elegir lo que crea más conveniente para el equipo. Hablando ahora desde el punto de vista personal, creo que el entrenador ha de poner en una balanza los puntos que se desarrollarán a continuación para decidir. Es importante que el jugador sepa convivir en el vestuario. Ayudar al compañero y no generar malos rollos. Recuerda que en un equipo, el que no suma, está restando. No hay término medio. Y ver si ese jugador sabe trasmitir su energía al resto de los compañeros. En otras palabras, que pueda asumir el liderazgo de un equipo como un trabajador más. Por otro lado es importante conocer su entorno. Tanto el entorno familiar como el laboral ayudan a que el jugador esté de buen ánimo o le perjudican si éste no es estable.

Igualmente, si es un buen profesional. Cuida su alimentación, cuida su cuerpo, sale de noche, no realiza buenos descansos. Al final, todo afecta a su rendimiento. También es cada vez más importante que el jugador tenga un determinado nivel cultural. Debe asumir una información y poder saber procesarla. Un ejemplo puede ser a la hora de aprender las acciones a balón parado. El jugador que tiene un hábito de memorizar, lo hará en un menor tiempo que aquel que no lo tenga.

Aunque, como último punto, lo más importante es que tú, como entrenador, estés convencido de que puede aportar el rendimiento que le vas a exigir.